Knud Haraldson nació en el año 760 de nuestro calendario en las afueras de un pequeño pueblo danés llamado Jelling. Su padre y su abuelo habían sido granjeros toda la vida y él conocía las labores y secretos del campo desde niño. Su infancia transcurrió en la granja familiar, un campo bastante grande para lo habitual de la zona y del que sacaban productos, principalmente cereales,  no sólo para la propia subsistencia sino para abastecer a parte del consumo del pueblo.

La granja se ubicaba al sur y debajo de la ladera de una pequeña colina, donde el bosque iba amenguando su espesura para dar lugar a una pradera verde, de esos verdes relajantes. Se sumaba a ese paisaje privilegiado un pequeño río al este que discurría cristalino entre las paredes de la colina y se ensanchaba justo cuando comenzaba la propiedad. Este río era de gran importancia ya sea como proveedor de agua de excelentes condiciones, preciados peces, riego para las plantaciones cuando era necesario y como una barrera defensiva natural importante del campo. La única entrada viable a la granja era por un puente sobre el río.

La casa familiar de Knud se encontraba a unos 400 metros del río, en un terreno apenas elevado y salpicado de altas coníferas. Era una casa amplia donde predominaban los troncos y cueros como materiales. Techo alto a dos aguas, imprescindibles para la lluvia y la nieve, ambas habituales en la zona.

Al oeste y sur de la vivienda se encontraban las parcelas trabajadas con distintos cultivos que combinaban bien con el resto del paisaje, logrando conjugarse en un lugar de ensueño.

Knud demostró desde temprana edad una mano especial para las labores del campo y trabajaba siempre con pasión y con ganas de aprender y mejorar. Desarrolló rápidamente un cuerpo de complexión fuerte y llegada la adolescencia ya poseía una altura y una musculatura que lo hacían sobresalir.

Knud hizo honores desde pequeño a una tradición de su familia: hacer excelentes cervezas. Desde joven ya mostraba una mano especial para la elaboración de esta apreciada bebida y sus productos rápidamente comenzaron a ser solicitados por la comarca. Una combinación de excelente agua, buenos cereales y algunas recetas familiares (algunos dicen que con ingredientes secretos) se conjugaban para lograr cervezas especiales, distintas a la que cada familia elaboraba periódicamente. Y esta actividad, que realmente lo apasionaba, le brinda sus primeras famas. Luego, los extraños avatares del destino, complicarían su apacible existencia, y su nombre terminaría siendo asociado a cosas muchos más complejas y menos felices que la cerveza.

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